¿Qué es la transformación digital?

Si hay un mantra conocido, repetido y utilizado en el entorno empresarial en los últimos años ese es el de la Transformación Digital y su máxima “la transformación digital no es una opción, es una obligación”.

Utilizado este término hasta casi la extenuación por su importancia, se ha convertido en uno de esos conceptos que aparecen en todas las conversaciones, charlas, talleres y eventos de negocio, empresas, marketing y estrategia.

Pero, aunque es un concepto que se ha convertido en habitual en nuestras conversaciones, realmente ¿qué es la transformación digital? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de ello?

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), transformar es “hacer cambiar de forma a alguien o algo”, “hacer mudar de porte o de costumbres a alguien” y “transmutar algo en otra cosa”. De todo ello podemos desprender que transformar es cambiar o transmutar costumbres a alguien o algo, por lo tanto, se trata de cambiar la forma, los métodos, las costumbres, de hacer determinadas cosas.

En cuanto al concepto digital, la RAE lo define como “dicho de un dispositivo o sistema: que crea, presenta, transporta o almacena información mediante la combinación de bits”, “que se realiza o transmite por medios digitales”.

Lo que nos lleva a determinar que hablar de transformación digital es referirnos a un proceso de cambio en la forma, los métodos, las costumbres, y la cultura de hacer determinadas cosas hacia medios digitales, creando, presentando, transportando o almacenando la información mediante la combinación de bits.

La transformación digital no es un cambio en el área técnica, o en el área de producción, es mucho más. Es un cambio global de la cultura empresarial en todas las áreas de la empresa y en los tres niveles de gestión de las organizaciones:

  • Nivel Estratégico: en este nivel de alta dirección estratégica, constituido por el Director General, Consejo de Dirección, Consejero Delegado o la figura que representa la gestión de la empresa, la transformación ha de venir propulsada por un cambio de cultura empresarial y el establecimiento de nuevos objetivos y planes estratégicos a 3-5 años adaptados a los mercados y plataformas digitales.

Entender la innovación cómo elemento principal de este proceso, desarrollar una cultura basada en la experimentación y la aceptación de los fallos-fracasos como parte del aprendizaje, conforman las tareas transformadoras necesarias a llevar a cabo en este nivel de alta dirección.

  • Nivel Táctico: la transformación digital constituye un cambio global en todas las áreas de la empresa, y es en este nivel donde se produce el cambio dentro de los diferentes departamentos y áreas de la organización, de la mano de los mandos y responsables intermedios. Jefes de departamentos, de área, de sección, … han de ser los motores en la gestión del cambio en este nivel, centrados en la transformación de la cadena de valor y los elementos clave de la misma: aprovisionamiento y logística interna, operaciones-producción, almacenamiento, comercialización y ventas, y servicio post-venta.

Todas estas áreas y departamentos han de adaptar sus estrategias, procesos, métodos y técnicas a la digitalización, al mundo de los bits.

  • Nivel Operativo: no menos importante es el nivel de planificación, ejecución, creación y control de los productos y servicios de la organización.

El cambio en este nivel conlleva una nueva organización del flujo de trabajo, nuevas herramientas y sistemas informatizados, adaptación y formación de las habilidades digitales de los empleados, y reelaboración de los productos-servicios sobre la base de la digitalización.

Cultura empresarial y objetivos estratégicos adaptados a la era digital; estrategias, procesos, métodos y técnicas adaptadas a la digitalización; reorganización de los flujos de trabajo, nuevas herramientas y formación en habilidades digitales. En resumen, comunicación, adaptación, reorganización y formación son las claves para desarrollar y llevar a cabo una transformación digital óptima.

Los nuevos conceptos de la Transformación Digital

En ocasiones, al hablar de transformación digital, escuchamos conceptos como computación en la nube (cloud), BigData, Inteligencia Artificial (IA), Machine Learning, Internet de las Cosas (IoT),… y se confunden tecnologías, plataformas y herramientas digitales. Por supuesto, estos conceptos y tecnologías pueden llegar a formar parte de una transformación digital y una estrategia en digitalización, pero realmente al hablar de ellas no estamos hablando de Transformación Digital en sí.

Con esto quiero decir que hablar de BigData, IA o IoT no es hablar de transformación digital. La digitalización es un proceso complejo, global, transversal, que afecta a toda la organización, en todos los ámbitos. Como resultado del análisis en el nivel estratégico, donde se plantean los grandes retos y objetivos, y del análisis en el nivel táctico donde se desarrollan las estrategias para esta digitalización, se plantearán las tecnologías y herramientas necesarias para desarrollar una transformación digital completa.

En algunas organizaciones la transformación pasará por introducir tecnología robótica, en otras será necesario implementar computación en la nube o gestión de grandes cantidades de información para la toma de decisiones (BigData y Business Intelligence), y en otras el uso de sensores (IoT) proporcionará la solución a su transformación. La combinación de varias tecnologías es lo que realmente provocará esta transformación.

¿Cuándo surgió la necesidad de desarrollar una transformación digital tan profunda en las empresas?

Con el crecimiento de la utilización de sistemas y medios digitales, la recopilación y almacenamiento de datos, de todo tipo, ha crecido exponencialmente de forma sorprendente. La cultura del dato y la información está tan ligada a nuestra propia existencia que no sólo necesitamos de la información para entender y relacionarnos en nuestro hábitat como seres individuales, sino que las organizaciones y las empresas han encontrado en el “dato” el petróleo del siglo XXI para establecer relaciones uno-a-uno con sus clientes.

Hablar de “dato” como tal es referirnos a un hecho, evento, número, texto, o cualquier entrada aislada sin procesar registrada en un sistema, soporte o plataforma. Estaríamos hablando de datos al registrar “34,56”, “rojo” o “45” en cualquier soporte.

La “información” se produce y se genera al procesar esos datos dotándolos de contexto, unidad de medida y significado para el receptor de tal forma que puedan ser entendidos e interpretados. Recogiendo los datos anteriores podemos ofrecer significado como salida del proceso que se inicia con la entrada de los datos, “34,56 cms de largo”, “vehículo de cuatro ruedas rojo” o “45 años de edad”. Nos referimos por tanto a un conjunto de datos añadidos, procesados y relacionados dentro de un contexto y un significado.

Si a partir de esa información, añadimos nuestras experiencias, know-how, acciones, procesos, aciertos y fracasos en un determinado campo, obtenemos “conocimiento” como verdadero valor diferencial y competitivo. Es aquí donde radica en la actualidad el verdadero valor aportado por los datos y la información, tan demandado por las organizaciones actuales al aplicar una cultura Data Driven basada en la toma de decisiones estratégicas y la inteligencia de negocio (business intelligence) respaldadas por datos e información.

Y precisamente ha sido este crecimiento de la cultura de la información el germen de los verdaderos procesos transformadores del siglo XXI, con un impacto directo en nuestra vida cotidiana, en nuestra sociedad y en la forma en la que nos relacionamos de forma global como seres inteligentes, creativos, adaptativos… y digitales.

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