Responsabilidad Social Empresarial
¿Es rentable la RSE?

El concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es un concepto novedoso sino que presenta ya una trayectoria importante en cuanto a definiciones y controversia se refiere.

  1. ¿Qué es la RSE?
  2. Objetivos económicos
  3. Objetivos medioambientales
  4. Objetivos sociales
  5. ¿Es rentable la RSE?

¿Qué es la RSE?

Según la literatura especializada, el tema de la RSE aparece por primera vez como tema académico en 1953, con el trabajo de Howard Bowen titulado “Social Responsibilities of the Businessman”. Es en 1970 cuando el premio Nobel de Economía Milton Friedman propone que “la única responsabilidad social de los gerentes es aumentar al máximo las utilidades obtenidas por la empresa para sus accionistas, destacando además que el comportamiento socialmente responsable es más propio de las personas que de las organizaciones”.

Ante esta controvertida definición a los ojos del contexto actual, en 1975 Keith Davis indicaba que “la responsabilidad social se deriva del poder social de las corporaciones que con sus acciones afectan los intereses de otros sectores de la sociedad”, y ya en 1979 Archie Carroll definiría la RSE con requerimientos, experiencias y deseos de la sociedad y de los actores de una empresa, a través de cuatro áreas de responsabilidades: económico, legal, ético y filantrópico.

Cuando hablamos de RSE, según el Foro de Expertos de la RSC nos estamos refiriendo a «… la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se deriven de sus acciones».

Como vemos, la responsabilidad de la empresa para con la sociedad no es nueva. Lo que sí se ha transformado en una nueva variable estratégica para las empresas es la construcción de valor a través de las relaciones con la sociedad y los públicos interesados en sus operaciones.

Es en el año 2001 cuando se produce un hecho muy relevante al ver la luz el Libro Verde de la Comisión Europea con el título de ”Europäische Rahmenbedingungen für die soziale Verantwortung der Unternehmen“ (Condiciones básicas europeas sobre la responsabilidad social de empresas). La definición de RSE que la Comisión Europea establece se basa en “la motivación para las empresas de participar por una sociedad mejor a un nivel voluntario, mientras las empresas consideran además de los aspectos económicos, los aspectos sociales y ecológicos”. Destacamos de esta definición tres puntos clave:

  • Las acciones de RSE son voluntarias, respetando las leyes y reglas internacionales.
  • RSE implica desarrollo sostenible.
  • Las actividades de RSE integran a las empresas europeas en su negocio principal.

La RSE se basa así en el desarrollo sostenible, un concepto con arreglo al cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y un medio ambiente más limpio. Es en 2006, a través de la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social Europeo, cuando dentro del marco europeo se define la RSE como “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y ambientales en sus operaciones empresariales y sus relaciones con sus interlocutores”, destacando así el carácter de cooperación entre los diferentes agentes y no sólo a nivel individual de empresa. Mediante la RSE, empresas de todos los tamaños, en cooperación con sus interlocutores, pueden ayudar a conciliar las ambiciones económicas, sociales y ambientales. Fomentar la RSE refleja la necesidad de defender valores comunes y aumentar el sentido de la solidaridad y la cohesión.

La Comisión Europea da una mayor visibilidad política a la RSE, reconociendo lo que las empresas europeas ya hacen en este ámbito y anima a hacer más en este sentido. Así lo destaca en su informe:

El crecimiento sostenible y la creación de mejores empleos son dos retos paralelos que la UE debe abordar ahora que se enfrenta a una competencia global y al envejecimiento de la población para mantener nuestro modelo europeo de sociedad, basado en la igualdad de oportunidades, una gran calidad de vida, la inclusión social y un medio ambiente sano.”

En 2011, en un nuevo informe de la Comisión Europea, éste subraya la necesidad de que la RSE se refiere a las acciones de las empresas que van más allá de sus obligaciones jurídicas hacia la sociedad y el medio ambiente. El objetivo principal gira en torno a la idea de que abordar la responsabilidad social de las empresas redunda en interés de las Empresas y en interés de la sociedad en su conjunto. La RSE pretende contribuir de manera significativa a la consecución de los objetivos del Tratado de la Unión Europea de alcanzar un desarrollo sostenible y una economía social de mercado altamente competitiva, ayudando a reducir los efectos sociales tan negativos de la reciente crisis económica.

De todo lo comentado anteriormente podemos extraer que la implantación de la RSE conlleva alcanzar objetivos económicos en términos éticos y sociales, efectuar inversiones sociales y proceder por el interés público o común.

Así pues, desde mi punto de vista, los principales objetivos de la Responsabilidad Social de una empresa se agrupan en tres grandes grupos:

1. Objetivos Económicos

Puede ser considerado como el objetivo principal de cualquier empresa: la consecución de beneficios y valor. Pero este valor va mucho más allá de un mero beneficio económico, ya que contempla la creación de valor para todos los stakeholders o grupos de interés (propietarios, inversores, empleados, proveedores, clientes, comunidad local,…)
El objetivo se traduce en ser transparente en las prácticas financieras, así como enfocarse en el crecimiento a largo plazo, la sostenibilidad, el rendimiento y la estabilidad financiera. Todos estos objetivos pasan por aplicar estratégicas encaminadas hacia:

  • Mejora de la cadena de suministros mediante una relación basada en la confianza con nuestros proveedores.
  • Elaboración de estados contables responsables y éticos.
  • Gestión de equipos de ventas responsables y éticos.
  • Fomentar la demanda de los consumidores por bienes producidos de una manera socialmente responsable.
  • Promover los intereses, necesidades y objetivos de los consumidores dentro de la propia empresa.

2. Objetivos Medioambientales

Este segundo objetivo pretende poner en práctica la creciente demanda desde la sociedad para la conservación de nuestro mundo y la naturaleza. Se trata pues de incluir criterios sociales y medioambientales para evaluar, desarrollar y fabricar nuevos productos.

Desde el ámbito empresarial hay que esforzarse por tener un mínimo impacto negativo en el medio ambiente como parte de su responsabilidad social. Una compañía que se centra en tener buenas prácticas «verdes», tales como la implementación de programas de reciclaje, minimizar o eliminar del todo la contaminación y el desperdicio será percibida como una empresa socialmente responsable, y ayudará a la conservación de nuestro entorno y a la mejora de nuestro hábitat para las generaciones futuras.

Podemos destacar como estrategias más importantes:

  • Utilización prudente y racional de los recursos naturales.
  • Fomento de medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales del medioambiente, y en particular a luchar contra el cambio climático.
  • Utilización de materiales no contaminantes.
  • Utilización de sistemas de reciclaje y eliminación de residuos.

3. Objetivos Sociales

Las actuaciones de cualquier empresa no son actuaciones aisladas sino que forman parte de una comunidad y éstas tienen impacto sobre la misma.
El objetivo principal de modelo de responsabilidad social es fomentar una relación positiva entre la empresa y la sociedad en general. Nos referimos así a todas las facetas de la reputación de la empresa y la percepción que el público tiene de la empresa. Lo ideal sería que la empresa se caracterizara por tener buenas prácticas de servicio al cliente, productos y servicios confiables y, en general, un efecto versátil positivo en la comunidad. Una empresa que se dedica a la comunidad y a participar en el servicio comunitario genera un impacto positivo en la reputación de la organización.

Dentro de las estrategias para desarrollar una buena responsabilidad social podemos destacar:

  • Políticas de Recursos Humanos socialmente responsables: conciliación laboral y familiar, horarios flexibles, salarios justos.
  • Protección de la salud de las personas y prevención de riesgos laborales.
  • Sistemas retributivos justos.
  • Fomento del desarrollo y crecimiento personal.
  • Creación de proyectos en colaboración con la comunidad local y la sociedad.

¿Es rentable la RSE?

Varias son las opiniones que en los últimos años avalan y apuestan por la implementación y ejecución de políticas de responsabilidad social en el entorno de las empresas y su relación con el resto de agentes. Sin embargo, no son pocas las voces contrarias al fomento de la RSE dentro de las organizaciones cuya corriente es liderada por Milton Friedman como vimos anteriormente al afirmar que carece de sentido que la empresa dedique recursos a la gestión de la RSE argumentando que «la RSE de la empresa consiste en incrementar sus beneficios» y que «el negocio de los negocios es hacer negocios». Incluso Friedman llega a matizar estas afirmaciones en un artículo posterior (1970) titulado The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits, indicando que :

«Puede, en el largo plazo, ser del interés de la empresa, que es un gran empleador en una pequeña comunidad, el dedicar recursos a proporcionar facilidades a la comunidad o mejorar su gobernanza. Esto puede facilitar la atracción de empleados, puede reducir el costo de la nómina o reducir las pérdidas y el sabotaje o tener otros efectos beneficiosos”.

Como vemos en dicho artículo el propio Friedman no es contrario a que la empresa en el largo plazo tenga actividades que entrarían en el ámbito de la responsabilidad social, siempre y cuando no perdiera dinero en ello, sino más bien es contrario a asignarle a la empresa responsabilidades en resolver los problemas de la sociedad .

Dicho todo lo anterior, desde mi punto de vista, en una cultura y una economía cada vez más globalizada como la actual, la actividad de cualquier organización empresarial conlleva una serie de repercusiones sociales, laborales y medioambientales que afectan a la calidad de vida de muchas personas. Tenemos un ejemplo muy claro en la crisis que se inició en 2008 en Estados Unidos y que ha afectado de una manera global a todos los países de una u otra forma.

La clave para que una empresa perdure en el tiempo pasa por armonizar las necesidades de cada uno de sus grupos de interés (accionistas, empleados, clientes, proveedores, competidores, comunidad…) con los suyos propios de maximizar el beneficio. El objetivo único de maximizar el beneficio y repartir mayores dividendos deja así de ser el único fin que guía el comportamiento de una empresa si esta quiere sobrevivir a largo plazo.

Si analizamos las ventajas que puede proporcionar la RSE para concluir si es rentable su implementación hemos de destacar los siguientes puntos:

  • Reducción de costes. Aplicando políticas de eficiencia energética, consumo responsable de materias primas y reciclaje la empresa puede mejorar su política ambiental además de asegurar un mayor control del gasto y por tanto una reducción de los costes energéticos asociados que a la larga se reflejará en las cuentas contables. Aquí nos encontramos ya con una mejora de la rentabilidad de la empresa al reducir sus costes operativos.
  • Políticas de RRHH. Diferentes estudios sobre flexibilidad y conciliación laboral revelan que las políticas socialmente responsables incrementan la productividad un 12%. Esto viene a confirmar que una plantilla satisfecha aumenta su motivación en un 60%, reduce el absentismo laboral hasta en un 6% y prácticamente elimina la rotación laboral. De esta forma los costes y las pérdidas por absentismo laboral se reducen, así como se producen beneficios orientados a una mejor captación y retención del talento, aprovechando así una ventaja competitiva frente a la competencia. Empleados más comprometidos con la empresa presentarán un mayor grado de creatividad y mejores resultados que revertirán en beneficio de la empresa.
  • Ventaja competitiva. La implementación de políticas responsables y sociales otorga a las empresas una posición ventajosa frente a sus competidores. Los usuarios y clientes otorgan una importancia cada vez mayor a estas políticas pudiéndose convertir en una ventaja competitiva frente a la competencia.
  • Medio Ambiente. La implementación de políticas respetuosas con el medio ambiente pueden tener claros beneficios económicos para la empresa. Políticas encaminadas a cuidar las materias primas mediante la reforestación, replantación de árboles, regeneración de la fauna, etc.. ayudan a mantener un consumo sostenible de materias primas a medio y largo plazo.
  • Aumento de la fidelización y apego a la Marca. Los usuarios y clientes potenciales que se acerquen a los productos o servicios de la empresa pueden percibir las acciones responsables que se están llevando a cabo y a medio plazo repercutirán en un mayor atractivo para ellos consiguiendo así una fidelización a la marca. El cliente de esta forma no solo adquiere el producto o servicio, sino que adquiere valores y sentimientos que dicha marca provoca. Esto también se traduce en una imagen positiva de la empresa en la sociedad atrayendo así a nuevos clientes o usuarios potenciales cada vez más comprometidos, además de una mejora de la reputación con los proveedores y accionistas.
  • Obtención de mejores oportunidades de negocio. A medida que la empresa va adquiriendo más presencia y reconocimiento social surgen nuevos contactos y nuevas oportunidades de negocio ya que su presencia es cada vez más demandada por todos los agentes: consumidores, inversores, accionistas y proveedores.

Con todo lo anteriormente expuesto estamos en disposición de afirmar que la RSE, su implementación y puesta en marcha, resulta rentable para las empresas a medio y largo plazo a pesar de las voces que se han alzado en contra de sus políticas. A partir de una buena gestión de responsabilidad social, la empresa puede percibir un aumento en la productividad, una mayor fidelización a la marca, una mayor competitividad con la posibilidad de generar ventajas competitivas y la posibilidad de ingresar a nuevos mercados.

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